Mitología

El Juicio de Paris

 

Zeus el rey de los dioses del Olimpo, era infiel a su esposa Hera a la que traicionaba con diosas, ninfas y humanas. 

Cuenta la leyenda que Zeus se encaprichó de Eco, una ninfa de hermosísima voz, que con bellas narraciones entretenía a Hera.

Enterada Hera de la infidelidad de Zeus y para que este se desencantase de Eco, lanzó sobre ella una maldición, por la que  Eco nunca más podría hablar, salvo para repetir las últimas palabras que oyese a quien hablase cerca de ella. 

La ninfa, avergonzada, se retiró a una cueva cerca de un riachuelo.

Por otra parte tenemos a Narciso, un muchacho bellísimo sobre el que recaía la maldición de que, si él veía su imagen reflejada en un espejo, sería su perdición.

Cuando Narciso paseaba por el bosque Eco lo vio y lo seguía a escondidas, enamorándose perdidamente de él. Narciso, engreído, despreciaba a todas las mujeres que se enamoraban de él y Eco lo comprobó amargamente.

En uno de sus paseos, Narciso notó que alguien lo seguía y preguntó “¿quién anda ahí?”. 

Eco salió de detrás de un árbol y no pudiendo hablar, sólo pudo repetir la última palabra de Narciso, “ahí, ahí”, según la maldición enviada por la diosa Hera.

Narciso volvió a preguntar, “no te habrás enamorado de mí, verdad”, Eco que no podía controlar su voz, repitió, “verdad, verdad”.

Narciso, al comprobar que estaba enamorada de él, la rechazó brutalmente y ella se ocultó llorando en su cueva donde se consumió de pena.

Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis. Por ello Némesis, diosa que castigaba a los soberbios, castigó a Narciso haciéndole sentir sed. Acercándose a un estanque de agua clara para beber vio reflejada su imagen en el agua, quedando completamente enamorado de su propia belleza. Queriendo poseer esta belleza, se arrojó al agua, y pereció ahogado.

Su alma fue al inframundo y en la orilla donde murió creció la hermosa flor que llamamos Narciso.

El narcisismo es una admiración excesiva o exagerada, que siente una persona de si misma por su aspecto físico o por sus propias cualidades.

Documentado por Eva Lamparero Azpeleta 

Realización Sofía Crespi de Valldaura

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