Karl Marx nació en 1818, en la ciudad de Tréveris, entonces perteneciente al reino de Prusia, ubicada en la región del valle del  Rin, que era un centro de actividad industrial, donde tuvo la oportunidad de vivir las tensiones entre las clases sociales. 

En la universidad de Berlín estudió a Hegel y adoptó una visión crítica de la religión. En Paris comenzó su colaboración con Engels, quien había conocido las difíciles condiciones de los trabajadores textiles de Inglaterra en las fábricas de su padre. 

Los filósofos según Marx, “no han hecho más que interpretar los diversos modos del mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

En 1848 publicó, conjuntamente con Engels, el “Manifiesto del partido comunista”, donde se sientan las bases de la filosofía marxista y se proclama la lucha de clases, llamando a la unidad de los trabajadores de todo el mundo.

Para promover esta unidad se fundó en Londres, en 1864, la Primera Internacional, en la que participan sindicalistas de diferentes países europeos con la finalidad de unir a los trabajadores  en la lucha contra el capitalismo bajo las ideas de Marx y Engels.

En 1867 Marx publicó “El Capital” que es el texto teórico fundamental de la filosofía marxista, desarrollada a partir del análisis del funcionamiento del sistema capitalista. En este libro desarrolla la ”Teoría de la Plusvalía” que consiste en  valor de la fuerza de trabajo de la clase obrera que la burguesía se apropia al vender los bienes producidos por los trabajadores a un precio superior al coste de producción. Este excedente, conocido como “plusvalía” genera el enriquecimiento  progresivo de la burguesía y una desigualdad cada vez mayor entre las clases sociales.  

La filosofía marxista, desarrollada por Karl Marx y Friedrich Engels, es un enfoque teórico que abarca una amplia gama de disciplinas, incluyendo economía, política, sociología y filosofía. Sus ideas centrales giran en torno a la crítica del capitalismo, la teoría de la lucha de clases, el materialismo histórico y la visión de una sociedad sin clases. A continuación, se resumen los principales aspectos de la filosofía marxista.

Crítica del capitalismo

El núcleo de la filosofía marxista es su crítica al capitalismo. Marx y Engels argumentan que el capitalismo es un sistema económico que se basa en la explotación de la clase trabajadora (proletariado) por parte de la clase capitalista (burguesía). Según Marx, la riqueza y el poder de la burguesía provienen del trabajo no remunerado de los trabajadores. Los capitalistas obtienen plusvalía (beneficio) al pagar a los trabajadores menos de lo que realmente vale su trabajo. Esta explotación genera desigualdades económicas y sociales profundas.

Materialismo histórico

El materialismo histórico es una teoría central en el marxismo que sostiene que las condiciones materiales y económicas de la sociedad son la base sobre la cual se construyen las instituciones políticas y culturales. Marx y Engels proponen que la historia de la humanidad es una historia de lucha de clases, donde los modos de producción (como el feudalismo, el capitalismo) determinan las relaciones sociales y de poder. Según esta teoría, los cambios en las fuerzas productivas (tecnología y organización del trabajo) llevan inevitablemente a cambios en las relaciones de producción, provocando así transformaciones sociales y políticas.

Lucha de clases

La lucha de clases es otro concepto clave en el marxismo. Marx y Engels sostienen que la historia está impulsada por el conflicto entre clases opresoras y oprimidas. En el capitalismo, este conflicto se da entre la burguesía y el proletariado. Marx predice que este conflicto eventualmente llevará a la revolución proletaria, en la cual los trabajadores tomarán el control de los medios de producción y establecerán una sociedad sin clases.

Ideología y superestructura

Según Marx, la ideología dominante en cualquier sociedad es la ideología de la clase dominante. Esta ideología justifica y perpetúa el sistema de explotación. La superestructura (instituciones políticas, legales, religiosas, artísticas, etc.) está determinada por la base económica de la sociedad y sirve para mantener el statu quo. Sin embargo, el marxismo también reconoce que la superestructura puede influir en la base económica, creando un proceso dialéctico de interacción mutua.

Comunismo

El objetivo final del marxismo es el establecimiento de una sociedad comunista, donde no existan clases sociales ni propiedad privada de los medios de producción. En una sociedad comunista, los recursos se distribuyen equitativamente según las necesidades de cada individuo, eliminando la explotación y las desigualdades. Marx visualiza una transición hacia el comunismo a través de una dictadura del proletariado, una fase intermedia en la que los trabajadores controlan el estado y utilizan su poder para abolir las estructuras capitalistas.

Materialismo dialéctico 

La dialéctica, es un método filosófico derivado de Hegel, Marx argumenta que la realidad material y no las ideas es lo que impulsa el desarrollo histórico, así Marx adopta y transforma la dialéctica hegeliana para analizar las contradicciones inherentes en la sociedad capitalista y prever su evolución. La dialéctica marxista ve la historia y la realidad social como procesos dinámicos de cambio, impulsados por contradicciones internas que llevan a su resolución y a la formación de nuevas contradicciones. De la oposición entre una tesis y una antítesis surgirá una síntesis que terminará transformándose en nueva tesis a la que se opondrá una nueva antítesis llegándose a una nueva síntesis proceso que seguirá repitiéndose a través de las épocas.

Alienación

La alienación es un concepto clave en la crítica marxista del capitalismo. Marx sostiene que, por su trabajo, los trabajadores están alienados del producto de su trabajo, de sus compañeros de trabajo y de su propia humanidad. En el capitalismo, el trabajo se convierte en una mercancía y el trabajador se siente desconectado del proceso productivo y de su propia esencia creativa.

En resumen, la filosofía marxista ofrece una visión crítica y revolucionaria del capitalismo, basándose en el materialismo histórico, la lucha de clases, y una aspiración hacia una sociedad comunista. Sus ideas han tenido una influencia profunda en la teoría política y social, así como en movimientos revolucionarios a lo largo del siglo XX como la Revolución Rusa de 1917, la Revolución Comunista China de 1949 o la Revolución Cubana de 1959. 

Documentado con la colaboración de María Luisa Llorente Rosillo

Realizado por Sofía Crespi de Valldaura 

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